Preocupaciones y esperanzas por el futuro.

El desarrollo tecnológico inevitablemente viene de la mano con el interés del capital y del poder ¿qué implica esto para el posthumano? 

Este desarrollo, que a primera vista parece prometedor y excitante, trae consigo preocupaciones muy realistas. El interés de los gobiernos y las cabezas del poder por este desarrollo. Hay fuertes factores de riesgo en el espacio de las inestabilidades, en particular aquellos que tratan con las posibilidades del control totalitario de la sociedad global como la única forma aparente de gestión de riesgos. En este reino legalmente controlado por la  mercantilización, las patentes podrían extenderse a los genes humanos y ser parte de un sistema que limita, distribuye o extiende poderes de acuerdo a los intereses de las grandes potencias. Fukuyama advierte que los avances en las drogas y la ingeniería genética permitirán a la sociedad controlar el comportamiento humano y manipular las características físicas, y este poder podría alterar nuestra comprensión de lo que significa ser humano. La situación se complica por la ausencia de la propiedad física específicas, por lo que es inevitable  preguntarse no sólo quién tiene la capacidad de influir en las estructuras de poder, pero también qué medios son capaces de cambiar la representación de la realidad, en la mediación de la experiencia humana y las interacciones sociales [2]. Para Fukuyama esto resulta amenazante precisamente porque sus efectos son sutiles e indirectos, y porque los avances de la biotecnología son tan atractivos en su promesa de mejorar o prolongar la vida humana. 

Habermas, en el texto El futuro de la naturaleza humana. ¿Hacia una eugenesia liberal? habla de la preocupación del futuro del ser humano al ser modificado artificialmente, las tecnología protésica, digital e informática es potencialmente peligrosa: “La eugenesia liberal no solo afectaría la capacidad de ser uno mismo. Sería al mismo tiempo, crear una relación interpersonal para la cual no hay precedentes” [3]

Más allá del contexto material y de ingeniería de las prótesis, las consideraciones legales, éticas, económicas y sociales de las prótesis también se deben de poner en la mesa. Muchas personas están preocupadas por el impacto potencial de la biotecnología en cualidades humanas inefables como la individualidad, la ambición o el genio y la exclusión (aún mayor) de las personas con discapacidades. 

El mercado de  las partes del cuerpo humano, incluidas aquellas en las que se piensa que nuestra esencia está concentrada es una nueva forma de segregación la cual se suma a las otras muchas que ya existen actualmente.  El proceso de mejora moral voluntaria necesariamente implica un acceso a las tecnologías, un conocimiento anterior y una capacidad económica para acceder a ellos y mantener los elementos que fueran necesarios. (actualizaciones de software, reemplazo de piezas, mantenimiento, etc.)

Por otro lado el diseño personalizado y los aspectos prácticos de las prótesis significan una conectividad 24/7 y una interacción con el fabricante que tiene acceso a todos los datos que se generen. ¿hemos llegado a ese momento como sociedad?

Hay muchas consecuencias alarmantes de esta combinación. En el capítulo final del libro Policies for the future, Where do we draw red lines, Fukuyama hace un llamado a la regulación de estas prácticas, no solo por los mismos gobiernos sino también a través de iniciativas de la sociedad civil. La adquisición de información, tanto  genética como de los datos masivos que es posible recolectar, se pueden usar para priorizar a algunos humanos sobre otros[4]. ¿No hemos renunciado a la privacidad por obtener los beneficios que Facebook o Google ofrecen? ¿realmente como sociedad somos conscientes de lo que estamos sacrificando en nombre del progreso?

Un futuro esperanzador. 

Aún así, quiero creer que la evolución autodirigida o la autopoiesis de nuestra especie pertenecen al reino de la esperanza. Las identidades se forman y reforman, las experiencias y el entorno social nos construyen y siempre estamos en el proceso de volvernos humanos.

La construcción de la humanidad, según Haraway, siempre se ha “desmontado y vuelto a armar”. Nuestras propias identidades parciales y fracturadas se forman en relación, no solo con el cuerpo, pero también con la esfera social, y es sensible a la realidad que «La tecnología no puede reemplazar los lazos personales que unen a los humanos con los humanos, humanos a los animales, y los humanos a sus propios sentidos«[5]. 

La simbiosis humano-máquina y la construcción de nuevas formas de vida no necesariamente significa la extinción del genoma humano Incluso si surgen formas de vida mecánicas distintas, no hay razón para suponer que deben reemplazar otras formas de vida que pueden continuar indefinidamente[6]. La evolución no necesariamente busca descartar especies viejas cuando genera otras nuevas. Al contrario, implica cambio, mejoras, otras posibilidades.

Hay proyectos como Freakabolic, un colonia poscapitalista ecoindustrial, que comenzó a trabajar en julio de 2011. Un metaproyecto que actúa como una máquina de guerra en la que las agencias entre subjetividades y deseos con las que buscan lograr una transformación social y política en relación con los cuerpos y los espacios y redes que surgen de las interacciones. 

Estamos en un momento de transición en la que es inminente cuestionarnos nuestras formas de vida, nuestra relación con las cosas que investigamos, las preguntas que hacemos y las suposiciones subyacen debajo de ellas. Es normal que el período de transición contenga inestabilidades, pero por eso necesita  ser estudiado, reflexionado y discutido de forma teórica, y para que se pueda determinar el camino más seguro a través de él.

El posthumanismo no se trata solo del futuro, sino que se trata del presente, es una forma de entender que la condición humana no es determinante en la construcción de la identidad y la forma de entendernos a nosotros mismos. 

I’ve seen things you people wouldn’t

believe… Attack ships on fire off

the shoulder of Orion, I’ve watched

c-beams glitter in the dark near

the Tannhäuser Gate. All those

moments… will be lost in time,

like tears in rain. Time… to die.

-Roy Batty [7] 

[1] Wamberg, J, Rosendahl, M. (2016) The Posthuman in the Anthropocene: A Look through the Aesthetic Field. Dinamarca.  Aarhus University,

[2] Shaw, J. (2015). From homo economicus to homo roboticus: an exploration of the transformative impact of the technological imaginary. International Journal of Law in Context, Cambridge.  11,3 pp. 245–264

[3] Habermas, J. (2003). El futuro de la naturaleza humana.Cambridge: Polity Press. p.  62

[4]  en China están en proceso de implementar un sistema de ranking social basado en los datos generados por los ciudadanos. Se piensa que se pondrá en marcha en el 2020

[5] Hayles, N. (2010). How we became posthuman. Chicago: Univ. of Chicago Press

[6] Pepperell, R. (2003). The posthuman condition.(p.140).  Bristol: Intellect.[7]  Monólogo Tears in rain. Blade Runner 1984.

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