Antes de la realidad está la teoría. Varias aproximaciones a la idea del humano extendido.

“One can only hope”

-Hugh Herr. Director del grupo de Biomechatronics en el MIT y  diseñador de prótesis y exoesqueletos.

En el texto Posthumans and Extended Experience Robert Pepperell explica que vivimos en una época caracterizada por diversos tipos de extensión técnica y social: nuestra capacidad para recopilar información sobre el mundo se ha extendido en escalas atómicas y subatómicas gracias a dispositivos tales como radiotelescopios y aceleradores de partículas. A partir de estas reflexiones -y en aras de la conveniencia- Pepperell  toma prestado el término «extensionismo» para describir esta tendencia hacia la extensión en el pensamiento contemporáneo. 

El alargamiento se ve en objetos y eventos en términos y se borran las fronteras entre ellos, no hay distinciones esenciales entre ningún objeto o evento en el mundo en absoluto, otro que las distinciones generadas por la cognición humana. Como consecuencia, el argumento, los objetos y eventos en realidad no tienen límites o bordes (excepto el los que les imponemos) y, por lo tanto, al no tener bordes, se extienden indefinidamente” [1].

En esta era la simbiosis con las tecnologías se hace más presente e impacta de formas más significativas: podemos comunicarnos a distancias inmensas casi sin demora, ampliando nuestro alcance a un grado asombroso; el comercio mundial amplía los mercados para bienes y servicios a través de las fronteras nacionales, extendiéndose una vez que los productos localizados y culturas en todos los continentes en mayor medida que nunca[2].

Jacob Wamberg y  Mads Rosendahl Thomsen, miembros del grupo de investigación y creación Posthuman Aesthetics[3], de la universidad de Aarhus en Dinamarca definen la condición posthumana como “La evolución posthumana se refiere a una nueva síntesis entre la negentropía, la complejidad y sus antiguos enemigos, el caos entrópico y el orden maquínico, así como una conexión cercana entre estas dos aparentes contraposiciones” [4]. 

El libro “How we became posthumans” de Katherine Hayles [5], es una referencia obligatoria en estas reflexiones. Ella engloba al posthumano alrededor de las siguientes suposiciones. 

  1.  La visión posthumana considera al sustrato biológico como un accidente de la historia más que como una inevitabilidad de la vida.
  2. La visión posthumana considera la conciencia como un epifenómeno (algo que considerado como el elemento clave de la identidad humana en la tradición occidental). 
  3. La visión posthumana piensa en el cuerpo como la prótesis original que todos aprendemos a manipular, para que se extienda o reemplace con otras prótesis se convierte en la continuación de un proceso
  4. La visión posthumana configura al ser humano para que pueda ser perfectamente articulado con máquinas inteligentes. No hay diferencias esenciales o demarcaciones absolutas entre la existencia corporal y la simulación por computadora, entre los mecanismos cibernéticos y los organismos biológicos, la teleología robot y los objetivos humanos.

Braidotti propone una reformulación de la idea de subjetividad, como una entidad transversal que incluye humano, lo no humano y la tierra como un todo. Es una noción post-antropocéntrica [6] en la que la vida es concebida como una praxis  generativa no humana. 

“I consequently experiment with my own alternative figurations, ranging from the nomadic subject to other conceptual personae that help me navigate across the stormy waters of the post-anthropocentric predicament”

Braidotti [7]

Pero hay otros casos de extensión técnica y social que son quizás menos obvios: Nuestra propensión a externalizar los datos mentales mediante el uso de dispositivos de grabación y recuperación ha llevado a algunos filósofos a considerar si la mente se extiende al mundo en lugar que estar, como se supone a menudo, limitado al cerebro[8]. Muchos otro teóricos hablan de este fenómeno: Deleuze y Guattari[9] proponen la muerte del sujeto y el arribo de un nuevo ser indistinguible, modificado y constituido por partes humanas y no humanas: “las máquinas deseantes”

La trascendencia cibernética de lo humano a menudo se representa como un escape de los grilletes de la carne y los lazos de la mortalidad. En nuestro nuevos cuerpos o, de hecho, en nuestro nuevo cuerpo sin cuerpo, podemos experimentar ilimitadas acceso a la información y explorar vistas nuevas y previamente inimaginables de posibilidad física y mental: la singularidad

La Singularidad es  un término acuñado en 1958 por el matemático y físico húngaro John von Neumann en el libro The Computer and the Brain. y popularizado por Ray Kurzwell. La idea de que las máquinas alcancen el potencial a la par de los humanos implica una reorganización total de la sociedad y del yo[10].  También implica la capacidad de migrar nuestras conciencias a entornos digitales y habitar en ellas[11]. McLuhan también reflexiona sobre esta idea, sin llamarla propiamente singularidad.  El habla de que la percepción humana depende de grandes marcos: por un lado, se crean ambientes tecno-culturales en los que el humano consume pasivamente el contenido y por otro lado, los ambientes tecno-culturales más inmersivos los cuales son capaces de remodelar la percepción metafórica, hacernos parte de ella y desprendernos de nuestra persona[12]. En los ambientes inmersivos las sensaciones son aumentadas digitalmente y poco a poco las fronteras entre lo real y lo imaginario comienzan a desaparecer, contrarrestando la interacción que tradicionalmente habíamos dado por sentado: el  ser sensorial entendido desde el reino corpóreo.McLuhan ya vislumbraba-aunque nunca llegó a conocer- a un ser humano que por nacimiento se han vuelto totalmente depende de la tecnología y se considera seriamente discapacitado sin ella: Un ser viviente que se somete a las máquinas para pensar, memorizar, sentir y moverse[13]. 

We live today in the Age of Information and Communication because electric media instantly and constantly create a total field of interacting events in which all men participate [14] 

-McLuhan 1964, 248).

Por otro lado el posthumano se entiende como una forma de rebeldía que buscan romper los cánones impuestos por la sociedad que limitan e impiden el desarrollo. Este tema es especialmente importante en la teoría queer y los estudios post-coloniales.  Donna Haraway emplea la figura del el cyborg de género, «un híbrido de máquina y organismo«, como una metáfora liberadora para las conexiones entre y entre los individuos, en particular, el augurio, a través del líneas de dicotomías tradicionalmente opuestas, por ejemplo, humano / máquina, ubicaciones humanas / animales, masculinas / femeninas o hipotéticamente mutuamente excluyentes de raza, clase y sexualidad[15].

El cyborg de Haraway, pierde los límites físicos y existenciales, borra las categorías impuestas por los cuerpos biológicos. En el libro “Ciencia, Cyborgs y mujeres”[16] cuestiona todo lo que se ha dado por sentado en relación con el género. Habla del cuerpo tecnológicamente penetrado que permite rechazar las nociones edénicas de ser y feminidad, y alejarse de la historia de represión que tal mito de origen admite, y por consiguiente las barreras entre los individuos para construir nuevas alianzas personales basadas en la afinidad y no  la identidad. También la teoría cyborg toca los temas de colonialismo y  raza. El escritor y artista africano Kodwo Eshun, en el texto “Further Considerations on Afrofuturism”[17] habla de la apropiación de las tecnologías como un acto cronopolítico, un replanteamiento de futurismos que actúan para pronosticar y corregir la distopía africana; y Mark Derry en su esayo “Black to the future. explora las nociones del otro y de los pueblos secuestrados frente a la intolerancia y la violencia de los opresores en una tierra extraña[18].

[1] Pepperell, R. (2003). The posthuman condition.  Bristol: Intellect. p. 32 

[2] Pepperell, R. (2003). The posthuman condition.  Bristol: Intellect. p. 30

[3] http://posthuman.au.dk/

[4 ]Wamberg, J, Rosendahl, M. (2016) The Posthuman in the Anthropocene: A Look through the Aesthetic Field. Dinamarca.  Aarhus University,

[5] Hayles, N. (2010). How we became posthuman. Chicago: Univ. of Chicago Press.pp. 2-3

[6]  Hayles, N. (2010). How we became posthuman. Chicago: Univ. of Chicago Press.pp. 2-3

p. 87

[7] Dora Braidotti (2013). The posthuman. Cambridge, UK,Polity Press. capítulo 2. p 87

[8] Pepperell, R. (2003). The posthuman condition.(p.140).  Bristol: Intellect. p. 30

 p.30 

[9] Deleuze, G y Guattari, F. (1985) El Anti Edipo. Capitalismo y esquizofrenia. Barcelona. Paidos.

[10] Tom Lombardo, en su texto “Consciousness, Cosmic Evolution, and the Technological Singularity” explora las posibilidades de estas ideas.

[11]  En la literatura, la televisión y el cine de ciencia ficción se ha explorado muchísimo este concepto. El ejemplo más famoso es Matrix, pero hay algunas ideas muy interesantes en el capitulo X de Black Mirror, en el que los humanos, a través de tecnologías comerciables, pueden extender su vida en una réplica digital del mundo: San Junípero. 

[12] McLuhan,M. (1464). Understanding Media The extensions of man . Londres y Nueva York : W. Terrence Gordon. (capítulo 2)

[13]  McLuhan, a partir de las ideas de Innis, dividió la historia humana en tres períodos en los que los avances tecnológicos impactaron significativamente el desarrollo de la humanidad. La primera era la de la tradición oral (parte desde que la humanidad comenzó a comunicarse mediante signos fonéticos estandarizados hasta los comienzos del lenguaje escrito) La segunda era es la de la alfabetización (que va desde el desarrollo de la lengua escrita hasta el advenimiento de dispositivos mecánicos para replicarla y facilitar el flujo de mensajes) La tercera era de comunicación, la del flujo de información eléctrica, el cual inicia con el primer uso del telégrafo en 1844 y se extiende  hasta el presente. Es en esta tercera era cuando McLuhan vislumbró esta simbiosis

[14]  McLuhan,M. (1464). Understanding Media The extensions of man . Londres y Nueva York : W. Terrence Gordon., página 248).

[15] Haraway, D. (1984) Manifiesto Ciborg. El sueño irónico de un lenguaje común para las mujeres en el circuito integrado

[16] Haraway, D. (1995) Ciencia, cyborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza. Valencia. Ediciones Cátedra, Universitat de Valencia. 

[17] Eshun, K (2003) Further Considerations on Afrofuturism. The New Centennial Review, Volume 3, Number 2, Michigan State University Press

[18] Estas ideas no se alejan demasiado a las preocupaciones de Roy Batty en Blade Runner: un replicante consciente de su lugar en el mundo, creado para servir y manipulado a la merced de su creador-padre. 

http://data-futura.com/humano-extendido/
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Hacia una definición nueva del humano. Un concepto siempre mutante.